domingo, 26 de julio de 2009

DEVOCIONAL Dia 21

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.
Filipenses 4: 13 (RV)


¿Alguna vez has pensado acerca del poder de las palabras? Por ejemplo, piensa en el impacto de dos pequeñas palabras. Estas dos palabritas le costarán al mundo más que cualquier guerra, hambruna o desastre natural. Estas dos palabras han matado relaciones, han causado que las personas pierdan sus trabajos, dividido fusiones de negocios y estancado el progreso espiritual de muchos cristianos. Estas palabras son familiares y comunes, pero la mayoría de nosotros tiene poco entendimiento de su poder. ¿Cuáles son estas dos simples pero destructoras palabras?
NO PUEDO…

¿Cuántas veces has pronunciado estas palabras? ¿Cuánto te ha costado a ti y a los que te rodean cada vez que te has dicho a ti mismo “No puedo hacerlo...?” La razón por la que estas palabras son tan nocivas es porque previenen nuestro inicio. No permiten que tomemos iniciativa. Tan pronto como pasan por tu mente o por tus labios, te detienes bruscamente en el camino.

Cuando decimos las palabras “No Puedo”, básicamente estamos diciendo que no tenemos los recursos para lidiar con lo que nos estamos enfrentando. Y muchas veces, esa es la absoluta verdad! La Biblia nos enseña que no tenemos los recursos para suplir los retos de la vida. Tú y yo no fuimos diseñados para enfrentar individualmente el estrés y los desafíos de la vida. Tu cuerpo, alma y espíritu fueron diseñados para funcionar en relación con Dios. En Juan 15:7, Jesús lo puso de esta manera, “Nada puedes hacer fuera de mí”. La afirmación positiva de esta verdad se encuentra en el versículo de hoy que dice que con Jesús tú puedes hacerlo todo!

Hoy, escoge un área de tu vida donde le hayas dicho a Dios “No puedo hacerlo”. Toma la decisión que creerás Su promesa para ti y dile algo así a Dios: “En mis propias fuerzas no lo puedo hacer Señor, pero creo que con Jesús sí puedo!” Luego, toma una acción en esa área y confía que Jesús estará contigo. Estarás sorprendido al experimentar el cumplimiento de esta promesa!

sábado, 25 de julio de 2009

DEVOCIONAL Dia 20

“Y su Señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; ¡entra en el gozo de tu señor!” (Mateo 25:21).


Muchos de nosotros hemos disfrutado viendo los Juegos Olímpicos y durante ese tiempo vimos unas llegadas espectaculares. ¿Has notado que la parte más interesante y emocionante de cualquier carrera es el final? La largada puede ser interesante, el intermedio puede tener algo emocionante pero nada se compara con los momentos finales cuando el resultado de la carrera se decidirá. El rugido de la multitud se torna ensordecedor, los competidores están dando cada gramo de energía y el enfoque del público se concentra en la meta final. Cuando los atletas cruzan la línea, o cuando los nadadores tocan la pared, hay una explosión de energía y se desata la celebración. ¡Es la meta final lo que motiva a estos atletas a terminar la carrera!
¿Alguna vez te has sentido desanimado, como que no puedes continuar? ¿Te has preguntado de qué se trata la vida misma? Las buenas noticias nos dicen que la promesa de hoy responde a esos interrogantes. Mientras tú y yo continuemos siguiendo a Dios en esta tierra, estaremos en medio de una carrera. Cuando pierdes la motivación en medio de la carrera, el mejor remedio es enfocarte en la meta final. Esa es la ilustración que se nos da en el versículo de hoy. No sólo tenemos una meta final en la cual enfocarnos, sabemos que ¡Dios mismo se encuentra allí para darnos la bienvenida!
La promesa de Dios hoy es que te sostengas en tu lugar y seas fiel con las cosas que Dios te haya enviado a hacer para que experimentes con gran emoción el cruce de la línea final. Pero hay algo más emocionante que eso: correrás a los brazos de Jesús y le escucharás decir, “¡Bien hecho! Ven y comparte la felicidad de tu maestro”. Y como sucede con estos atletas olímpicos, cuando se haya terminado la carrera, todo el trabajo duro, la disciplina, el dolor y las lágrimas habrán valido la pena.

Pregunta de Discusión Familiar: ¿Cuál es una de esas “pocas cosas” que Dios quiere que hagas? Escoge una, sé fiel con ella y busca escuchar las palabras al final “¡Bien hecho!”.

viernes, 24 de julio de 2009

DEVOCIONAL Dia 19

“Pedid, y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. Mateo 7.7-8 (RV)

De vez en cuando, mis hijos tienen alguna actividad para recaudar fondos en la escuela. Puede resultar intimidante o causar vergüenza caminar por el vecindario y tocar las puertas de los vecinos para preguntarles si quisieran comprar algo. He notado que hay dos cosas que eliminan el temor a preguntar. Primero, si el producto que están vendiendo es muy popular. Todos quieren comprar galletas. Algunos les dirán a las niñas que las venden, “¡Hemos estando esperando para comprarlas!”. Segundo, es más fácil ir a la casa de un vecino que conocemos bien y que ha sido particularmente hospitalario en el pasado.
Puede resultar igual de intimidante acercarse a Dios. Puede que sientas temor. Podrás luchar con lo que vas a decir o con las palabras que utilizarás. No sabrás muy bien cómo hablar con Dios. Tendrás algunas preguntas acerca de lo que podrás pedir. No sabrás si obtendrás respuesta. Estas son inquietudes comunes y naturales cuando nos acercamos a Dios.
Dios no quiere que nos quedemos en ese lugar. Él quiere que tengamos confianza y seguridad cuando nos acerquemos. Cosas maravillosas pueden suceder cuando tomamos la iniciativa con Dios en fe. Dios, que es amoroso y generoso, nos da dones maravillosos. Dios quiere suplir nuestras necesidades. Es como si Él tuviera una gran bodega con dones para entregarle a aquellos que confían en Él. Cuando yo le busco, Él está pronto a responder. Cuando yo toco a su puerta, Él me acoge con cariño y me invita a pasar. Cuando le pido algo, me responde con amor e interés. Yo sé que Dios tiene su mejor interés en mente para mí.
¿Tienes alguna duda sobre cómo Dios te saludará cuando te acerques? ¡No la tengas! El Dios del Universo sólo quiere entrar en una grandiosa relación contigo. Una relación donde siempre te dará la bienvenida, donde puedes hablar libremente, donde puedes derramar tu corazón, y donde puedes saber que su respuesta siempre será amorosa.
Ejercicio: Hoy, mientras ores, acércate a Dios con confianza y valentía. Déjale saber exactamente lo que hay en tu corazón. Conoce que Él quiere darte dones buenos y maravillosos.

jueves, 23 de julio de 2009

DEVOCIONAL Dia 18

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.”
2 Corintios 1:3-4 (RV)

“Este ha sido un día horrible, podrido y muy malo”. Estas palabras del cuento popular infantil suenan muy familiares a nosotros. El personaje de este libro tiene un día memorable. Se levantó tarde para ir a la escuela, tuvo cita con el dentista y le tocó tomar sopa en el almuerzo, nada resultó bien. ¿Has tenido un día así recientemente? A veces estos problemas son el resultado de nuestras propias decisiones. En otras ocasiones nos parece que la vida es injusta y tenemos más que la carga normal de problemas. Nuestras vidas están llenas de problemas y llenas de retos. Estos retos y problemas nos pueden abrumar física, emocional y espiritualmente. ¿A dónde podemos ir en tiempos como estos?
Podemos ir a Dios. Una de las características de Dios es que Él está lleno de compasión y consuelo. En lugar de ser distante e insensible, Dios está presente en todos nuestros problemas y desafíos, ofreciéndonos su compasión y confianza. Su compasión cambiará tu vida. Uno de esos cambios será un nivel incrementado de compasión en ti para los demás. Dios te permitirá dar más de ti a los demás. Escucharás mejor a la gente. Tendrás un mayor sentido de empatía y amor por aquellos que se encuentran en problemas. Aquellos que dan mejor cuidado son los que han conocido el cuidado de Dios y desean ofrecer gratuitamente el consuelo y compasión a los demás.

Aplicación familiar: ¿Quién en tu vecindario se encuentra solo, atribulado o enfrentando algún reto abrumador en este momento? ¿Cómo podrías tomar la iniciativa y ayudarle?

#GqsE

CFC en Twitter