“Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento”.Salmo 23:4 (RV)
Es sorprendente pensar acerca del poder que el temor puede tener en la vida de una persona. Una de las cosas que más detesto en el mundo son....me cuesta decirlo...las cucarachas. No sé qué es lo que pasa con ellas o qué pasó en mi niñez, pero cuando veo una, me asustó muchísimo: casi enloquezco y pierdo el control. He amenazado con cortar una de mis amistades más cercanas porque le gustaba tirarme cucarachas. Ni siquiera me gustan las aceitunas porque la parte oscura externa me trae a la memoria las cucarachas. Me estremezco de solo escribir acerca de ellas.
Muchas cosas diferentes en la vida nos llevan a responder con temor, pero hay tres razones por las que sentimos temor de algo:
Cuando algo no es seguro (“¿Qué puede pasar si me lastima?”)
Cuando algo es desconocido (“¿Qué piensan otros acerca de mí?”)
Cuando algo no se puede controlar (“Mis manos están atadas!”)
Algunos temores son legítimos (como el temor a las cucarachas!) y otros son irracionales.
Mientras que los temores legítimos nos protegen, los temores ilegítimos debilitan nuestra vida. Tenemos una palabra para los temores irracionales; los denominamos fobias. Algunas personas sienten temor de las palabras largas, y esto se denomina “sesquipedalofobia”, lo cual es irónico.
El temor más grande de todos es el temor a la muerte, porque guarda relación con las tres cosas que mencioné anteriormente. Para el creyente, el temor a la muerte – temor a cualquier cosa – es un temor “irracional” y limita nuestra vida. La Biblia lo hace muy claro: no tenemos que sentir temor de lo peor que el mundo nos pueda ofrecer. ¿Por qué? Porque DIOS ESTÁ CON NOSOTROS Y SU CONSUELO ESTÁ DISPONIBLE PARA NOSOTROS.
Él es nuestro protector contra lo inseguro. Él sabe lo que es incierto para nosotros. Él controla todas las cosas más allá de nuestro control.
Muchas cosas diferentes en la vida nos llevan a responder con temor, pero hay tres razones por las que sentimos temor de algo:
Cuando algo no es seguro (“¿Qué puede pasar si me lastima?”)
Cuando algo es desconocido (“¿Qué piensan otros acerca de mí?”)
Cuando algo no se puede controlar (“Mis manos están atadas!”)
Algunos temores son legítimos (como el temor a las cucarachas!) y otros son irracionales.
Mientras que los temores legítimos nos protegen, los temores ilegítimos debilitan nuestra vida. Tenemos una palabra para los temores irracionales; los denominamos fobias. Algunas personas sienten temor de las palabras largas, y esto se denomina “sesquipedalofobia”, lo cual es irónico.
El temor más grande de todos es el temor a la muerte, porque guarda relación con las tres cosas que mencioné anteriormente. Para el creyente, el temor a la muerte – temor a cualquier cosa – es un temor “irracional” y limita nuestra vida. La Biblia lo hace muy claro: no tenemos que sentir temor de lo peor que el mundo nos pueda ofrecer. ¿Por qué? Porque DIOS ESTÁ CON NOSOTROS Y SU CONSUELO ESTÁ DISPONIBLE PARA NOSOTROS.
Él es nuestro protector contra lo inseguro. Él sabe lo que es incierto para nosotros. Él controla todas las cosas más allá de nuestro control.
Preguntas de Discusión Familiar: ¿Qué es lo que más te atemoriza en tu vida? ¿Cómo están logrando un impacto?
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Este espacio fue creado para servir, y todos somos bendecidos con los aportes que ustedes hacen. Gracias por dejarnos tu mensaje! Dios te bendice.